EL ESCUADRÖN DE LAS SOMBRAS

COMUNICADO

“Hoy, 13 de mayo de 1938, las fuerzas fascistas se retiran en desbandada ante el empuje de la Revolución. El pueblo ha vencido, ahora empieza nuestra tarea. Adelante.
Último parte de guerra de Buenaventura Durruti

ESCUADRÓN DE LAS SOMBRAS
SETENTA Y CINCO AÑOS DESPUÉS.
Lara entró en el túnel. Tenía que recorrer 1938 metros en la más absoluta oscuridad. Daba tiempo a pensárselo bien, a la vez que avisaba al cerebelo de lo que se avecinaba (la confianza más absoluta, la ceguera más entregada). Quien llegaba hasta la puerta, era que lo tenía claro, y eso era imprescindible. No podía asustarse ahora, así que lo mejor sería no pensar, echar a correr y llegar a la puerta antes de que el primer pensamiento llegara al cerebro. Lara echó a correr. Si había alguna curva se partiría la crisma, pero ahora no podía fallar, había quemado demasiados barcos. Volvería con los dos tatuajes que la acreditarían como una Sombra, o no volvería. Sintió como una tela de araña la envolvía.
-¡Qué prisas, qué prisas! Joder, suerte de la red, sino otro con la cabeza abierta. Primera lección: se necesita gente decidida, no gilipollas suicidas. Bienvenida.

*****

-Bueno, esto es el Escuadrón de las Sombras. El único lugar en la Confederación Europea Libertaria donde no hay libertad. Ése es el primer sacrificio que hacéis al entrar aquí. Olvidaos de las leyendas de que la mayoría no sobreviven. Hay pocos veteranos con sus tatus porque somos pocos, y punto.
Lara escuchaba con cara de estar escuchando. Estaba de pie, junto a otros dos tipos. Era el discurso previo a la firma y no quería quedar mal, pero eso de la no libertad, no le acababa de gustar.
Y aquí no hay libertad -continuaba el anciano- porque no se puede efectuar una acción militar sin coordinación, y la coordinación no se puede conseguir si cada uno se pone a discutir cada acción…Y sin efectividad los comunistas por un lado y los capitalistas por el otro nos comerían en un par de meses. Vosotros renunciáis a la libertad (y a más cosas, lamento decíroslo) para que vuestros compañeros la disfruten. Esto es lo que hay. Si alguien no está interesado, ésta es su última oportunidad para retirarse, sino, que firme aquí, en el Libro de las Sombras.
Lara firmó. El entrenamiento empezó.

*****

En el simulador no todo era simulado. Los golpes dolían, los músculos se cansaban, el mundo daba vueltas.
Con el exoesqueleto la velocidad y la fuerza eran diez veces mayores. Con una mente no adaptada chocabas con las paredes, rompías casi todo lo que tocabas y todo lo que cogías. El campo de entrenamiento era cada vez menor, y los objetos más frágiles, hasta que le regalaron un cachorrillo de perro para que cuidara, a partir de ese momento controló inmediatamente su fuerza…Lara, por primera vez en su vida, debía obedecer órdenes. Órdenes dictadas directamente a su oído interno. Órdenes que debía seguir al instante, sin dudarlo, sin pensar. Órdenes de cualquier tipo. No era fácil. Se resistía a renunciar a su iniciativa, a sus pensamientos, a sí misma. Pero tras seis meses de constante trabajo, lo consiguieron, pasó la última prueba. Ya era una Sombra.
Sus amigos no sabían cuanta razón tenían. Aunque en el Escuadrón hubiera muy pocas bajas, ninguna persona volvía

BUSCÁNDOSE EN LA OSCURIDAD

A Lara le hervía el cerebro. Dos misiones, dos éxitos. Un importante bombardeo abortado y la desorganización del servicio de inteligencia nazi-capitalista gracias a la eliminación de Herr Bush.
Y ahí estaban todos, esperándole. Ahí estaba él, Carlos, con quien desde el primer momento había sentido esa conexión especial que sólo aparece cada cien mil parejas (y no tenía nada que ver con su telepatía, él nunca la había usado con ella, estaba segura. Además lo habría notado). Se le echaron encima y la besaron y abrazaron. Demasiado, tal vez. Tanta efusión era un poco babosa, pero bueno, eran los suyos, su gente, o así.
Unas horas después, se fue con Carlos a estrenar su casa nueva, y todo se precipitó. La actitud solícita de él, la ponía nerviosa. Notó que él lo notaba y que notaba que ella lo notaba. Y no pudo más. No sabía qué hacer y recordó una de las reglas básicas del entrenamiento “si no puedes controlar la situación, huye”.
Y huyó.
Y seguía sin controlar la situación y no había base ni hogar al que volver. Y siguió huyendo.
Sin saber de qué.

*****

A Lara le hervía el cerebro. Había salido de las Sombras y se había alejado de su amor. No tenía nada que hacer, ni ganas…estaba total y absolutamente perdida.
A veces, en los momentos, cada vez más extraños, de lucidez recordaba su última noche con Carlos. Semidormida, conectó mentalmente con él y sintió lo que él sentía, sentado en la cama, mirándola mientras la creía dormida, desnuda, con sus braguitas y sus uñas de los pies pintados, y la quería.
La quería por su confianza de niña de fondo y su desconfianza de miedo al engaño por confiada; por su generosidad natural de tiempo y materia y su pequeño egoísmo, casi siempre autoderrotado de “quiero y tengo derecho”.
La quería porque lo quería a él, porque sabía querer, sabía dar, quería tomar, y por las tetas y la risita de punta de nariz.
La quería proteger sin ofender, enseñar para aprender. La quería porque aún estaba esperando que se reconociera, liberara, soltara y juntos poder hacer saltar la banca…
Pero la quería, sobretodo, por razones que no podría explicar, que estaban en la mirada, detrás de los ojos de ella y en la boca del estómago de él; en la punta de la lengua, que podía crear una descarga eléctrica de mil voltios, o eso le parecía… Ésa última noche…
Y a veces se despertaba en medio de la noche, sudorosa y asustada. Una “pesadilla” de ambos haciendo el amor. y otras veces se quedaba en medio de un cruce y esperaba que la Voz le dijera qué dirección tomar. Y esperaba. Y esperaba. Y la Voz no venía y esperaba, hasta que le hervía el cerebro y huía. Hacia nada hacia nadie, porque no se atrevía. No se merecía nada, no se marecía a nadie y la presión era insoportable cuando le hervía el cerebro…

*****
(LEER SIN PARAR NI PARA RESPIRAR: TODO SEGUIDO)

Había matado al cachorrito que le hicieron criar. No se defendió mientras lo estrangulaba con sus propias manos. No se defendió, pero la miraba. La miraba a los ojos ¡el cabrón! La miraba y se moría y la amaba ¡hideputa!
¡Claro que le hervía el cerebro! ¡Si se llamaba Rufi! ¡Y dormía en su cama, a sus pies! Y sus ojos y los ojos de Carlos y no hay voz que diga qué, ¡So hija de puta, que te hierve el cerebro mientras estrangulas a Oscar o Carlos! ¡Joder!
¡Si yo lo quería! Y La Voz le apretaba el cerebro y las manos el cuello, pero eso es trampa. Tienes que estar segura mientras cruje la puta garganta y se apaga el brillo de sus ojos y de los tuyos.
¡¡¿Que si te hierve el cerebro?!!Pues si ya no sirve el vodka helado, mételo en agua fría y déjalo ahí y déjalo ahí y déjalo ahí y déjalo ahí y déjalo ahí y déjalo ahí y d é j a l o a h í y d é j a l o a h í ydéjaloahídéjaloahí y déjalo ahí
A Carlos le hierve el cerebro. Y no tiene gracia. Unos ojos que se apagan, y peor, se apagan de nuevo sin haberse vuelto a encender… y la confusión es Lara, pero no sabe dónde ubicarla porque ya ni siquiera huye y las imágenes son dolor sin espacio donde ubicarlo. Y el mundo es tan grande que se echa a andar seguro de que la encuentra y el andar es correr que la señal se va apagando, se va apagando lentamente pero no lo bastante. ¿Y quién es Rufi, que se muere y lo sabe? Y ciego de lágrimas esquiva los coches y algo explota en algún sitio y alguien saca la cabeza de un cubo lleno de agua fría y no se apaga pero escuece y la ciudad vibra y si atraviesas los edificios vas más rápido y lo mismo llegas a tiempo, pero sin cuerpo no puedes tocar a Lara que vuelve a meter la cabeza y esta vez no la va a sacar y en vez de tocarla la atraviesas y a la tercera va la vencida y ya estás dentro y hierven los cerebros y el dolor compartido es un orgasmo que descarga y el cuerpo de Carlos en el suelo de un parque en el baño de un hotel y si se apaga ya no importa porque Rufi nos espera y en sus ojos no hay rencor.

CONTINUARÁ…

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